Agua dentro de la transmisión: La pesadilla color fresa

Agua dentro de la transmisión

Imagina esto: revisas el nivel de aceite de tu coche y, en lugar de ver un líquido rojo y transparente, sacas la varilla y ves algo que parece un licuado de fresa o mayonesa rosa. Te quedas confundido. El auto «camina bien», tal vez solo se siente un poco raro. Piensas: «Seguro no es nada grave, lo llevaré al taller el fin de semana».

¡Detente! Si ves eso, estás ante una emergencia mecánica nivel 1. Lo que tienes ahí es el veneno más rápido y letal para tu auto. Hay un enemigo silencioso que está disolviendo tu caja de velocidades por dentro en este preciso momento, y cada kilómetro que avanzas te acerca a perder tu transmisión para siempre. ¿Quieres saber cómo llegó ahí y si aún puedes salvarla? Sigue leyendo, el tiempo corre.

¿Por qué es tan grave tener Agua dentro de la transmisión?

El agua y el aceite no se mezclan, eso lo sabe cualquiera. Pero cuando se baten dentro de una caja de velocidades, forman una emulsión espesa.

Tener Agua dentro de la transmisión es catastrófico porque el agua ataca el pegamento. Las transmisiones automáticas tienen discos adentro que están hechos de papel y pasta (celulosa). El agua despega esa pasta en cuestión de horas. Es como si metieras una caja de cartón a una alberca: se deshace. Una vez que la pasta se desprende, la caja deja de avanzar.

El síntoma visible: Aceite de transmisión lechoso

¿Cómo saber si te pasó? Es muy fácil. El síntoma inconfundible es el Aceite de transmisión lechoso.

  • El aceite sano es rojo brillante o café claro.
  • El aceite contaminado se pone rosa pálido, espumoso y espeso, idéntico a una malteada de fresa (Pepto-Bismol).

Si ves esto en la bayoneta, no muevas el auto. Pide una grúa inmediatamente.

¿De dónde salió el agua?: Falla en enfriador de aceite

Muchos clientes llegan preguntando: «¿Me metí a un charco muy profundo?». A veces sí, pero el 90% de las veces, el agua no entró por fuera, sino por el radiador.

Esta es la famosa Falla en enfriador de aceite. La mayoría de los autos automáticos usan el radiador del motor para enfriar también el aceite de la caja. Adentro del radiador hay un tubo por donde pasa el aceite. Si ese tubo se pica o se rompe (por falta de anticongelante o vejez), el agua del motor se mete a la transmisión y el aceite de la transmisión se va al motor. Es un «intercambio de fluidos» mortal.

El daño interno: Discos de pasta quemados

Si manejaste el auto con agua, aunque sea unos pocos kilómetros, el daño es seguro: tendrás los Discos de pasta quemados y deshechos.

El agua hace que los discos se hinchen y se descarapelen. Los pedazos de pasta tapan el filtro y los solenoides. Por eso, un simple cambio de aceite NO soluciona el problema. Sacar el agua no pega la pasta de nuevo.

¿Tiene solución?

Si detectaste el agua apenas arrancaste el motor, quizás (y solo quizás) varios cambios de aceite consecutivos te salven. Pero si ya circulaste, la única solución real es bajar la transmisión.

En Bringas Hermanos Andrade:

  1. Desarmamos la caja por completo.
  2. Tiramos todos los discos, sellos y ligas contaminados.
  3. Limpiamos el convertidor (turbina).
  4. Armamos con un Master Kit nuevo.
  5. Muy importante: Cancelamos o cambiamos el enfriador del radiador para que no vuelva a pasar.

No dejes que el «licuado de fresa» mate tu auto. Si ves aceite lechoso, llámanos de inmediato. ¡Podemos rescatar tu transmisión si actúas rápido!

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